¿Consumir lácteos? Un debate de la actualidad.

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En estos últimos tiempos, se ha vuelto controversial el consumo de lácteos en las diferentes etapas de la vida la mayoría son cuestionamientos, principalmente a la leche como tal, el más escuchado es ¿Por qué consumir leche a lo largo de la vida?, si los demás mamíferos lo hacen por un corto periodo ¿Sería suficiente con la lactancia materna? ¿Es la leche de vaca apropiada para consumo humano?, ya que pertenece a otro mamífero. Estas interrogantes confunden a los consumidores, ya que en este mundo híper comunicado la información se difunde rápidamente, y muchas veces carece de respaldo científico. A su vez, surgen otros alimentos que podrían suplantar el consumo de leche, como son las denominadas leches vegetales, semillas, algas, etc.

Para comenzar como consumidores debemos cuestionarnos, opiniones hay muchas pero, ¿qué dice la evidencia al respecto?

La leche es un alimento que se consume desde los inicios de la humanidad y desde entonces es uno de los pilares de la alimentación de la mayoría de las culturas, es el primer alimento que recibe al nacer y se mantiene generalmente a lo largo de la vida.

Enfocándonos en las primeras etapas de la vida, los lácteos no deberían suplantar a la leche materna, si establecemos una comparación entre las mismas, encontramos que la leche de vaca supera tres veces aproximadamente su contenido en proteínas, siendo la leche humana más rica en lactosa y teniendo cantidades similares de grasa, entendiendo que cada leche atiende las necesidades de la especie y favorece el desarrollo de las crías, ya que un ternero necesita para duplicar su peso alrededor de 57 días y un bebé lo haría en 180 días, por eso las cantidades dispares de proteínas. Es recomendable entonces incorporar los lácteos a partir de los seis meses de vida, con alimentación complementaria, sin suprimir la lactancia materna.

Finalizada la lactancia, la leche de vaca se presenta como un componente esencial de la alimentación que ha cambiado en los últimos años comenzándose a suplantar por leche de otros animales o incluso por bebidas de origen vegetal (soja, almendra, avena, coco), ya sea porque practican una dieta sin proteínas animales, porque su ingesta les causa ciertas patologías o porque existen mitos alrededor de su consumo, nos enfocaremos en este último aspecto.

Las bebidas a base de semillas y frutos secos, denominadas leches vegetales por su aspecto blanquecino, comúnmente se promocionan por su bajo contenido en grasas saturadas, sin contenido colesterol y lactosa, y en algunos casos libre de gluten, estas características responden en general a que no son derivados de origen animal y no a un beneficio del alimento en sí mismo. En el reino vegetal hay escasas cantidades de grasas saturadas y no encontramos colesterol ni lactosa.

Por otro lado, al compararlas en cuanto al valor nutricional, en base a un estudio donde se elaboraron en forma artesanal (Trejo, 2015), a partir de coco, almendras, avena, arroz, vemos que los valores son muy diversos. Al promediarlas y compararlas con la leche entera, podemos visualizar que no contienen grandes diferencias en cuanto a carbohidratos y grasas, pero si lo hacen en  proteínas, en donde la leche de vaca tiene tres veces más contenido, siendo su aporte de calcio inferior. No debemos olvidar que los productos animales son fuentes más biodisponibles de proteínas y en el caso del calcio se incrementa su absorción al estar asociado a las anteriores. Otro factor determinante en el contenido nutricional de la bebidas vegetales es su forma de preparación, al ser artesanales encontramos que el mismo es variable en función de la calidad, cantidad del producto base y del procesamiento para su obtención. De todas formas el producto final contiene generalmente un escaso aporte de calcio, nutriente principal por el que se consumen los lácteos.

En lo que refiere particularmente a leche de soja, habitualmente consumida por nuestra población, encontramos que esta bebida aproxima su contenido proteico al de la leche de vaca. En general estas leches son industrializadas, en su procesamiento sufren agregados de otros ingredientes, como azúcar y/o aceite, lo que incrementa su valor energético respecto a los lácteos, pudiendo tener un valor similar al de bebidas azucaradas, y contribuyendo entonces con la aparición de  obesidad, resistencia a la insulina, concentración elevada de triglicéridos y por ende altos niveles de colesterol en sangre. Se sabe además que las bebidas a base de soja contienen isoflavonas, generando en el organismo efectos parecidos a los estrógenos, siendo desaconsejados especialmente  para etapas del desarrollo.

Estos tipos de leches vegetales en general son costosas, debido a las cantidades necesarias de materia prima para su elaboración, el procesamiento en sí, más la adición de vitaminas y minerales, como el calcio, y lo necesario para su posterior conservación, por todo lo anterior su costo en el mercado es superior al de los lácteos.

Con respecto a los posibles efectos en el organismo, un estudio reciente realizado en España reveló que niños de entre 24 y 72 meses que consumen leches vegetales exclusivamente o en forma alternada con la de vaca, presentan una menor estatura con respecto a sus pares que consumen leche de vaca únicamente. Esto se debe a que dos vasos de leche contiene 16g de proteínas y una bebida vegetal de almendras posee aproximadamente 4g, siendo esto un 25% del aporte proteico, que además puede no complementarse con otras fuentes proteicas adecuadas.

La evidencia científica ha demostrado que en etapas críticas de la vida, como en el embarazo y lactancia, su consumo presenta beneficios en la salud materno-infantil, favoreciendo desarrollo óseo del feto y lactante, peso adecuado al nacer, y reduciendo a su vez el riesgo de hipertensión en el embarazo y la disminución de la masa ósea materna.  En niños y adolescentes, el consumo de lácteos es un factor protector frente a enfermedades crónicas como hipertensión, obesidad, y enfermedades cardiovasculares. Es un alimento que otorga saciedad, presentándose como una estrategia para lograr disminución del peso y reducir la preferencia de alimentos con alta densidad energética que son seleccionados generalmente por esta población.

En los adultos mayores, teniendo en cuenta las características nutricionales de los productos lácteos, éstos se convierten en una opción dietética óptima por su completo aporte.

En cuanto a las enfermedades crónicas no transmisibles, el consumo de lácteos no generaría riesgos frente a enfermedades cardiovasculares y/o diabetes. En el caso del cáncer, no se encontró relación entre el consumo de leche y diversos tipos del mismo, como cáncer de colon, vejiga, gástrico, mama, páncreas, ovario o pulmón.

Por todo lo anterior mencionado, los lácteos se presentan como un alimento completo, ya que son ricos en proteínas y calcio, nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo, facilita el cumplimiento de las metas diarias de dichos nutrientes con el consumo de dos a tres porciones diarias, siendo además accesible para toda la población.

En el mercado se encuentran gran variedad de productos lo que posibilita su consumo frente a diversas patologías, como intolerancias y/o enfermedades crónicas como diabetes, dislipemias, etc.

Datos de nuestro país revelan que según la encuesta de gastos e ingresos (2005), el consumo aparente de lácteos en los hogares urbanos fue de 317g por persona al día, representando una porción y media, prefiriendo la leche entera sobre el resto de los lácteos, por lo que si bien existe un consumo por parte de la población no se cubriría en todos los casos los requerimientos.

Una encuesta realizada por la Federación Panamericana de Lechería en la primera mitad del año, reveló que un 63 % de los encuestados dijo ser consciente de la controversia acerca de las bondades de la leche para la salud humana y que dicha información llegó a través de internet o del boca a boca. Sin embargo, el 82% de los mismos no expresó ninguna duda sobre las bondades de la leche, y el 84% dijo que planeaba seguir consumiendo leche de forma normal.

Por otro lado, se podría decir que nutricionalmente, la leche de vaca y las bebidas vegetales son alimentos completamente diferentes y que se requieren más estudios en seres humanos para comprobar sus efectos.

A modo de cierre, luego de haber abordado a lo largo del artículo las interrogantes iniciales, podríamos reafirmar la importancia de elegir consumir lácteos a lo largo de la vida, quedando demostrado que es apta para consumo humano.

Debemos tener en cuenta la importancia de estar informados y tomar decisiones en consecuencia, respecto al consumo de lácteos y/o la sustitución por leches vegetales.

De acuerdo a la evidencia el consumo de leches vegetales en etapas de desarrollo no sería del todo beneficioso y en caso de desear incorporarla a la alimentación habitual consultar con un profesional capacitado en el tema.

Referencias Bibliográficas:

 Uruguay. Ministerio de Salud Pública (2017). Ordenanza Ministerial Circular Nº 62. Norma Nacional de Lactancia. Guía para el uso de preparados para lactantes hasta 12 meses. Guía de alimentación complementaria para niños entre 6 y 24 meses. Disponible en: http://www.msp.gub.uy/sites/default/files/archivos_adjuntos/Ord.%20Min.%2062%20y%20Anexos.pdf.

Mataix Verdú, J (2009) Tratado de Nutrición y Alimentación: situaciones fisiológicas y patológicas. Barcelona: Océano.

Hermida, G (2015). Guía Nutricional. Montevideo: Conaprole.

Trejo, J (2015). Desarrollo y Comparación de los Principales Componentes Nutricionales de las Leches Vegetales. Noviembre, 2015. Disponible en: http://repositorio.uaaan.mx:8080/xmlui/handle/123456789/7731

Dyner, L., Batista,M., Cagnasso,C., Rodríguez,V. y Olivera, M.(2015). Contenido de Nutrientes de Bebidas Artesanales a Base de Almendras. Actualización en Nutrición, 16 (3). Disponible en: http://bases.bireme.br/cgi-bin/wxislind.exe/iah/online/?IsisScript=iah/iah.xis&src=google&base=LILACS&lang=p&nextAction=lnk&exprSearch=771527&indexSearch=ID.

Fepale (2017). Los niños que no beben leche son bajitos para su edad. Disponible en: //sialaleche.org/los-ninos-que-no-beben-leche-de-vaca-son-bajitos-para-su-edad/

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Kongerslev, T., Raben, A., Tholstrup, T., Soedamah-Mathu, S., Givens, I y Astrup, A. (2016).Milk and dairy products: good or bad for human health? An assessment of the totality of scientific evidence,  Alimentos Nutr Res. 2016,60.

Uruguay. Instituto Nacional de Estadística (2005). Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares 2005-2006. Disponible en: http://www.ine.gub.uy/documents/10181/36026/Encuesta+Nacional+de+Gastos+e+Ingresos+de+los+Hogares+2005+-+2006/83d8c75c-a0f7-49d3-b5c1-1cb9548ddf1a.

Fepale (2015) Encuesta sobre consumo de Lácteos. Disponible en: http://sialaleche.org/encuesta-sobre-consumo-de-lacteos/

 

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