Desmitificando la Lactancia Materna Extendida

0
642
views

La Lactancia Materna extendida,  es el tiempo de amamantamiento que se prolonga más allá de los veinticuatro meses. En los países occidentales, es poco frecuente que se realice, ya que la misma está condicionada por factores culturales, nutricionales, psicológicos, económicos y religiosos.

Desde la antropología, se reconoce en primer lugar que todas las culturas tienen diferentes concepciones y formas de resolver aspectos relacionados con la “naturaleza”, como los son el embarazo, parto y lactancia. Encontrando que el concepto de madre es distinto según la cultura, no se discuten los hechos biológicos de reproducción, pero no es determinante de la condición de madre, por tal motivo no existe una categoría universal de mujer, ni de madre y en una misma cultura esta condición se transforma con el paso del tiempo, así vemos que este concepto es variable, imaginemos entonces que ocurre con la lactancia.

A lo largo del tiempo en estudios etnográficos (estudios científicos que describen los pueblos y sus culturas) en poblaciones africanas, se observó que los niños eran amamantados hasta los tres años o más a libre demanda, Malinowski (1963) refiere a que el destete se produce cuando el niño/a ya no ansía el pecho materno ni necesita de él, alrededor de los tres o cuatro años. Por otro lado, en sus publicaciones M. Mead (1993) menciona que los pequeños son amamantados cada vez que lloran, a menos que la madre espere otro niño, este periodo se extenderá hasta los dos o tres años.

Si nos enfocamos desde los aspectos biológicos, la evidencia señala la edad del destete cuando el niño alcanza a triplicar o cuadriplicar el peso del nacimiento, tiempo que corresponde aproximadamente a los veintisiete meses en los niños y treinta meses en las niñas. También se menciona, que es en relación al momento en que el niño alcanza un tercio del peso adulto, que se correspondería alrededor de los cuatro a siete años de edad.

Así mismo, en cuanto a los aspectos biológicos, no hay registro de daños físicos ni psicológicos por prolongar la lactancia más allá de dos a tres años de edad. Por el contrario, estrecha los lazos familiares, madre e hijo, siendo para futuras etapas como la adolescencia, un factor protector que afianza las relaciones con sus pares y su familia, desarrollando una mejor salud mental y emocional. Las madres relatan sentirse más a gusto y próximo a sus hijos.

El concepto de lactancia prolongada ya se menciona en la declaración de Innocenti realizada por OMS/UNICEF (1990), recomendando extenderla más allá de los veinticuatro meses de edad. En la actualidad, las recomendaciones apuntan a una lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y mantenerla hasta los dos años o más, según deseo de la madre y el niño/a, complementando con una alimentación saludable, sugerencia que se mantiene en la actual Norma de Lactancia Materna del Ministerio de Salud Pública de nuestro país, actualizada y lista para publicar en el año 2017.
Según la encuesta sobre el estado nutricional, práctica de alimentación y anemia, realizada en el año 2011 en nuestro país, se obtuvo como dato que después del año de vida mantienen la lactancia un 45% de las madres y luego de los dos años un 27%.

En cuanto a lo Nutricional, la leche no pierde sus propiedades, luego del año de lactancia la leche incrementa la cantidad de grasa con respecto a los primeros meses, ya que es un fluido vivo que se adapta a las necesidades de la cría, cubriendo aproximadamente un tercio de las necesidades calóricas y proteicas diarias. Sin olvidar que además provee de inmunoglobulinas que refuerzan el sistema inmune, que es aún más significativo en un niño de mayor edad, disminuyendo las incidencias de enfermedades en comparación con sus pares no amamantados.

Se podría considerar como aspectos negativos que condicionan el desarrollo del amamantamiento prolongado, el cambio de patrón de la vida familiar, las familias son pequeñas y aisladas, separadas de la generación anterior, no contando con apoyo para prolongar el amamantamiento, ya sea creando las condiciones adecuadas y/o a través de la transmisión de la experiencia, ya que muchas familias no han amamantado en generaciones, sumando muchas veces prejuicios respecto a posibles daños psicológicos. En occidente se consideran muchas veces a los senos como objetos sexuales, un producto para la publicidad, la industria del sexo y la belleza, se ha promocionado que las mujeres no deben amamantar en público, ya que se las trata como objetos sexuales, sintiendo muchas veces temor a mostrar los pechos en público y más si el amamantado es un niño/a mayor de veinticuatro meses. Encontramos presiones sociales, familiares, por parte de los profesionales de la salud .Muchas veces desde el desconocimiento de los múltiples beneficios, también en esta sociedad hay una fuerte influencia cultural del destete, en donde se valora la independencia por parte del niño, es entonces la lactancia prolongada una opción que no es frecuentemente aceptada.

A modo de conclusión, la duración de la Lactancia Materna y el destete es variable, se debe respetar las creencias, culturas y el deseo del binomio madre- hijo/a de continuar con el amamantamiento. Es indispensable brindar información oportuna, dándole un rol participativo a la familia, principalmente al padre, explicando la importancia del amamantamiento prolongado y la significancia de su apoyo, creando un entorno familiar favorable. Se debe apoyar a las mujeres trabajadoras, generando entornos propicios para extraerse leche, como salas de lactancias y horarios más flexibles. Se han logrado muchos avances pero aún resta mucho camino por recorrer.
En estos días circuló en redes una frase muy apropiada para afianzar la temática, “No soy hippie ni estoy loca. Es la OMS, que me provoca”.

Daniela Bermudez.
Licenciada en Nutrición. Estudiante de Antropología. Asesora en Lactancia.

Referencias Bibliográficas:

Ojeda,B. (2007) « Lactancia Materna, apuntes desde la Antropología » Guigou, N. (comp.) Trayectos Antropológicos. Montevideo.

D`Oliveira, N. RUANDI, IBFAN. (2001) Lactancia Materna Prolongada: Elementos para la Reflexión. Montevideo: Productora Editorial.

Van Esterik, P. IBFAN (2017) Lactancia Materna: un asunto feminista.‘pdf’. Disponible en: <http://www.ibfan-alc.org/nuestro_trabajo/archivo/derecho-maternidad/cefemina/femi.pdf> .Consultado el 28 de Julio de 2017.

Labbok, M. Murphy, E. Koniz-Booher, P. (1996). Lactancia Materna cómo proteger un recurso Natural. Institute for reproductive health .Mount Vernon Printing co.

López, C (2014). Dar de Mamar, Manual Práctico de Lactancia Materna. Montevideo: Editorial Planeta.

Gómez, M (2015). « Lactancia Materna en niños mayores o “prolongada” ». Asociación Española de Pediatría. Disponible en: <http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/lactancia-materna-en-ninos-mayores-o-prolongada >. Consultado el 5 de agosto de 2017.

Dejar respuesta