Grasa láctea, La falsabilidad

0
738
views
La naranja mecánica - Kubrick

En estos días los medios hicieron eco del nuevo estudio sobre la grasa de los lácteos, publicado originalmente The Lancet. Aquí el resumen:

Contexto

Las pautas dietéticas recomiendan minimizar el consumo de productos lácteos enteros, ya que son una fuente de grasas saturadas y se presume que afectan negativamente a los lípidos en sangre y aumentan las enfermedades cardiovasculares y la mortalidad. La evidencia para este argumento es escasa y pocos datos sobre los efectos del consumo de lácteos en la salud están disponibles en países de bajos y medianos ingresos. Por lo tanto, nuestro objetivo fue evaluar las asociaciones entre los productos lácteos totales y los tipos específicos de productos lácteos con la mortalidad y las principales enfermedades cardiovasculares.

Métodos

El estudio Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE) es un gran estudio de cohortes multinacional de personas de entre 35 y 70 años de 21 países de los cinco continentes. La ingesta dietética de productos lácteos para 136.384 personas se registró utilizando cuestionarios de frecuencia de alimentos validados, específicos de cada país. Los productos lácteos comprendidos eran: leche, yogur y queso. Agrupamos estos alimentos en lácteos enteros y bajos en grasa. El resultado primario fue el compuesto de mortalidad o eventos cardiovasculares mayores (definidos como muerte por causas cardiovasculares, infarto de miocardio no fatal, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca). Los cocientes de riesgos (HR) se calcularon usando modelos de fragilidad de Cox multivariable con intersecciones aleatorias para tener en cuenta la agrupación de participantes por centro.

Recomendaciones

Entre el 1 de enero de 2003 y el 14 de julio de 2018, registramos 10.567 eventos compuestos (muertes [n = 6796] o eventos cardiovasculares mayores [n = 5855]) durante los 9,1 años de seguimiento. Una mayor ingesta de lácteos totales (> 2 porciones por día en comparación con la ingesta no) se asoció con un menor riesgo del resultado compuesto (HR 0 · 84, IC del 95% 0 · 75-0 · 94; p tendencia = 0 · 0004) , mortalidad total (0 · 83, 0 · 72-0 · 96; tendencia p = 0 · 0052), mortalidad no cardiovascular (0 · 86, 0 ​​· 72-1 · 02; tendencia p = 0 · 046), cardiovascular mortalidad (0 · 77, 0 · 58-1 · 01; tendencia p = 0 · 029), enfermedad cardiovascular mayor (0 · 78, 0 · 67-0 · 90; tendencia p = 0 · 0001), y accidente cerebrovascular (0 · 66, 0 · 53-0 · 82; tendencia p = 0 · 0003). No se observó una asociación significativa con el infarto de miocardio (HR 0 · 89, IC 95% 0 · 71-1 · 11, tendencia p = 0 · 163). Mayor ingesta (> 1 porción versus ninguna ingesta) de leche (HR 0 · 90, IC 95% 0 · 82-0 · 99; tendencia p = 0 · 0529) y yogur (0 · 86, 0 ​​· 75-0 · 99 ; p trend = 0 · 0051) se asoció con un menor riesgo del resultado compuesto, mientras que la ingesta de queso no se asoció significativamente con el resultado compuesto (0 · 88, 0 · 76-1 · 02; p trend = 0 · 1399). La ingesta de manteca fue baja y no se asoció significativamente con los resultados clínicos (HR 1 · 09, IC del 95% 0 · 90-1 · 33; tendencia p = 0 · 4113).

Interpretación:

El consumo de productos lácteos se asoció con un menor riesgo de mortalidad y eventos importantes de enfermedad cardiovascular en una cohorte multinacional diverso. (The Lancet –  Published:September 11, 2018 )

La agencia sinc enumera las limitaciones del estudio. Una de ellas es que la dietas de las personas fueron autoinformadas. Otra limitación fue que las medidas se realizaron al comienzo del  trabajo, por lo que pudo haber cambios a lo largo de todo el proceso de la investigación. Esto refiere a que a medida que transcurría el tiempo, algunas personas pudieron haber optado por lácteos descremados sin que estos cambios fueran registrados.

El equipo de investigación indicó, según recoge la Agencia Sinc, más investigación para entender el por qué los lácteos se asociaron con menores eventos de mortalidad y enfermedades cardiovasculares.

El portal ABC informó que la autora principal del estudio, Mahshid Dehghan, de la Universidad McMaster (Canadá), manifestó; «Nuestros datos respaldan la idea de que el consumo de productos lácteos podría ser beneficioso para reducir la mortalidad y las enfermedades cardiovasculares, especialmente en países de bajos y medianos ingresos donde el consumo de lácteos es mucho menor que en América del Norte o Europa»,

También, ABC, pone en manifiesto el  comentario de Jimmy Chun Yu Louie, de la Universidad de Hong Kong (China), y Anna M Rangan, de la Universidad de Sydney (Australia), que  concluyen; «Los resultados del estudio PURE parecen sugerir que la ingesta de lácteos, especialmente lácteos enteros, podría ser beneficiosa para prevenir muertes y enfermedades cardiovasculares importantes. Sin embargo, como los propios autores concluyeron, los resultados sólo sugieren que el ‘consumo de los productos lácteos no debe desalentarse y tal vez incluso ser alentado en países de bajos y medianos ingresos’».

Este estudio no pretende generar nuevas directrices nutricionales, sino, aportar más datos. Aquí vemos nuevamente cómo la propia ciencia trata de derribar sus propios postulados (falsear), requisito para que la actividad, en este caso la Nutrición, sea científica, de la contrario sería un dogma con postulados inamovibles a pesar de nuevas evidencias. Todo esto dentro del método científico. 

Sin embargo, los datos no son concluyentes, ni mucho menos, en cuanto a la grasa de lácteos y las recomendaciones continúan siendo las establecidas; dependiendo el caso, podrá prescribirse el consumo de lácteos enteros o reducidos en grasas.

Un ejemplo claro es el consumo de leche y yogures enteros en niños en sobrepeso. Si un niño está en sobrepeso, no será por esas grasas lácteas, se deberá al consumo a mansalva de los productos denominados “ultraprocesados”, con gran cantidad de azúcares refinados y grasas saturadas, que hacen la verdadera diferencia. En cambio, en cuanto a los yogures, debemos destacar que hay líneas que contienen agregados de azúcar de forma desproporcionada, y recomendar aquellos sin agregados de azúcar, que ya de por sí tienen los “naturales”.

En los adultos con patologías como sobrepeso y colesterol elevado, se suele prescribir lácteos descremados, aunque tiene sus variantes, muchas veces se “pacta” con el paciente, reduciendo las grasas saturadas de otros alimentos que al pasar raya, son más relevantes en cuanto a las cantidades ingeridas de estas grasas en el correr del día, y siempre teniendo en cuenta aspectos y flujos culturales y económicos.

Siempre es bueno distinguir a aquellas personas que por su ética no consumen lácteos, de aquellas que se dedican a defenestrar su consumo.

Lo cierto, es que son estudios de gran calibre,  continúan tirando abajo la idea de que consumir productos lácteos son nocivos:

-Resultados

La evidencia más reciente sugiere que la ingesta de leche y productos lácteos se asoció con un menor riesgo de obesidad infantil. En adultos, la ingesta de productos lácteos demostró mejorar la composición corporal y facilitar la pérdida de peso durante la restricción energética. Además, la ingesta de leche y productos lácteos se asoció con un riesgo neutro o reducido de diabetes tipo 2 y un riesgo reducido de enfermedad cardiovascular, particularmente accidente cerebrovascular. Además, la evidencia sugiere un efecto beneficioso de la ingesta de leche y lácteos en la densidad mineral ósea, pero no se asocia con el riesgo de fractura ósea. Entre los cánceres, la ingesta de leche y lácteos se asoció inversamente con cáncer colorrectal, cáncer de vejiga, cáncer gástrico y cáncer de mama y no con riesgo de cáncer de páncreas, cáncer de ovario o cáncer de pulmón, mientras que la evidencia de riesgo de cáncer de próstata fue inconsistente. Finalmente, el consumo de leche y productos lácteos no se asoció con la mortalidad por todas las causas. Las bebidas a base de plantas fortificadas con calcio se han incluido como una alternativa a los productos lácteos en las recomendaciones de nutrición en varios países. Sin embargo, nutricionalmente, la leche de vaca y las bebidas a base de plantas son alimentos completamente diferentes, y una conclusión basada en la evidencia sobre el valor de la salud de las bebidas a base de plantas requiere más estudios en humanos-.

En definitiva, las evidencias una y otra vez, arrojan, en términos generales, que los lácteos , en porciones adecuadas y con una alimentación equilibrada, lejos están de ser perjudiciales, sino todo lo contrario.

Este post no trata de santificar a la leche, ya que no somos creyentes, por lo tanto tampoco creemos en los demonios . A veces, cuando veo que defenestran a estos productos, parecería que se está hablando de un moloko plus, servido por la Korova Milk Bar.

Dejar respuesta