La Huerta como Espacio Educativo y Científico

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Es sabido que las huertas han despertado el interés de los citadinos en gran parte del mundo occidental . El concepto y la idea (y propósito) de cosechar los alimentos en el propio hogar o en estructuras comunitarias sostiene pilares saludables a tomar en cuenta , unos serios, y otros de dudosos beneficios. En estos últimos es donde se generan enjambres de iluminados hablando de nutrición, propios y extraños, que en una especie de constructivismo extremo llegan a conclusiones desopilantes, lejos de una alimentación saludable, y es una pena, ante tanto trabajo en dichos lugares .

El espacio es propicio para promocionar dietas de todo tipo. Y es que hablamos de frutas y hortalizas y multitudes de variedades, por definición lo que nos falta consumir ante tanta bebida azucarada, azúcar refinado desmedido, grasas saturadas, colesterol , y la lista sigue.

Otorgar a ciertos alimentos propiedades casi cuánticas es de todos los días. Por supuesto , vale más si no es de esta región, la mitología y lo milenario aumenta los conceptos mágicos.

Era un domingo. A la mañana, las 7.00 am. Gritan ¡negro!, ¡negro!. ¡Vengo por la Uchuva!.

No esperaba a nadie, y menos un Domingo, y menos aún a esa hora. Creí que estaba soñando. Los gritos continuaban. Los perros comenzaron a ladrar. Rápidamente me puse un pantalón y salí sin entender la situación.

Era un tipo con su novio. Venía, como bien gritaba, por plantas de Uchuva. Alguien le había comentado que la fruta curaba la diabetes. Preocupado por su patología decidió venir por unas cuantas, y grandes, ya con frutos, no había tiempo para perder.

Se llevó una desilusión cuando le dije que lo habían timado. Que la fruta no curaba la diabetes. Mi consejo fue que se asistiera con un profesional de Nutrición para llevar una correcta y placentera calidad de vida.

Este es mi caso, el que puedo contar. Además siempre se me habían cruzado iluminados, hasta que me cansé de los debates intrascendentes, que les daban alas a chiflados nutricionales. Es algo que uno aprende con el tiempo.

Los menús y las recomendaciones están a disposición, a veces como simples negocios, y otras con toda la buena voluntad. Ya hemos hablado de la dieta detox, de la macrobiótica, y nos quedan en el tintero varias a desarrollar las cuales no tienen ningún aval científico.

El problema que se genera es la desviación de los verdaderos beneficios de estas actividades.

Es por eso que colectivos como el Círculo de la Nutrición y la Antropología Alimentaria (CNAA) son tan importantes.

El simple hecho de producir y además agregarle el valor de la educación nutricional con profesionales de esta materia eleva la calidad del proyecto. Como si fuera poco este equipo de Nutricionistas tiene algo de lo que carezco; hacer desaparecer el humo con un suspiro. La delicadeza es siempre importante.

Estas actividades son grandiosas y aportan el contacto con los alimentos, su producción, y la correcta alimentación, sin vendedores de humo a la vista.

Sin embargo siempre se debe apostar a más. Y este es el ejemplo de la huerta del liceo 13 de Montevideo, que recién se está construyendo, y en donde han surgido propuestas de alto nivel.

La incorporación de diversas materias en torno al espacio de producción no tiene precedentes en el sistema educativo uruguayo:

Biología:

Estos docentes son pato en el agua. La diversidad, el crecimiento y desarrollo, es su materia, teniendo todo un campo experimental y de observación a su disposición. Esto ya está ocurriendo.

Matemáticas. También ya está ocurriendo:

El segundo día de la construcción de la huerta se pensó en hacer un cantero con forma de espiral. Sin embargo su complejidad dio lugar a la postergación y se optó por un cantero en forma de estrella, cuyas puntas quedaron pequeñas. La solución fue la llegada de dos estudiantes, que según ellas, son muy buenas en matemáticas. Se les explicó la idea y con su profesor se fueron a la cantina de la institución a realizar los cálculos matemáticos. Si los resultados que realizan son correctos y los constructores pueden llevarlo acabo, será entonces el momento de dar lugar al espiral tan complejo.

Geografía:

Los alimentos viajan tanto como las personas. Son nuestros compañeros fieles, aquellos que describen parte de nuestra cultura, y aquellos que conquistan y generan nuevas culturas.

Con los alimentos se pueden conocer los climas y terrenos de los países, sus llanuras, praderas, valles, y los productos que allí se cultivan.

Química: Experimentación pura y dura:

Se me ocurre experimentar con alimentos y luego la explicación del suceso químico. Unas de mis fuentes académicas y que he citado en anteriores post es Gominolas de Petroleo. El autor es Miguel Ángel Lurueña, Doctor por la Universidad de Salamanca, Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos por la Universidad de León e Ingeniero Técnico Agrícola (Especialidad Industrias Agrarias y Alimentarias) por la Universidad de Salamanca. En su sitio presenta 7 experimentos educativos para realizar con alimentos.

Seguramente se están escapando varias disciplinas, pero por ahora en esto estamos pensando entre todos, además de lo otro.

¿Lo otro? ; El construir un proyecto en equipo entre docentes y alumnos. El inculcar la planificación, el esfuerzo, la solidaridad, y por supuesto, la alimentación saludable con expertos en la temática.

Nada despreciable, un proyecto donde conjugan las diferentes materias con perfil educativo y científico para llevarlo al éxito, entre todos.

Y no tengo dudas, que esto ameritará en la segunda mitad del año toda una exposición de la experiencia.

Si esto no es educar para que estos adolescentes forjen una sociedad más digna y saludable entre ellos mismos y su entorno, espero sus descargos con muchas ansías.

Saludos.

Nota: Publicado originalmente el 6 de Mayo 2018 por Lic. Nutrición Sebastián Prates. Directivo CNAA.

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